lunes, 10 de septiembre de 2007

la b a c t e r i a


II
La bacteria es una droga que no existe, invitada por mí. La realizo porque la actúo, logro que las persona que quiera puedan verla (la imaginan), absolutamente adictiva, si la inyecto, si hago que surja esa reacción química en sus venas, para siempre, por el resto de sus días, necesitará de la droga. No por un asunto de que su cuerpo le pida una sustancia determinada, con el fin que sea, con tal de provocar ciertos estímulos en el hipotálamo.
Esta es una droga que no existe, provoca sólo alucinaciones. Por lo tanto es su mente, la que grita de manera rasgada en los tonos agudos, y reventada en los bajos, distorsionada de la armonía… bacteria!
Bacteria, la huelo… hacia allá, algo me dice que en ese lugar…soñé con ella… bacteria, bacteria… te deseo, te deseo…te deseo. Y listo así de simple los envuelvo en mis tres tentáculos (además de mis brazos humanos). Y para siempre desean nuevamente la secreción de mis ventosas… las ventosas de mi tercer tentáculo… ya llegará el momento en que hable de él… lo haré… él porque definitivamente es masculino.

a l b o r


I
Me tiene harta Julia, por lo demás ya queda tan poco de ella. Mi interior ya no era el mismo, ahora por fin estoy trifurcada, tengo tan dominada a la bacteria, que la mayor parte de mi sangre es absolutamente bacteriana. Las cosas que creía antes ahora tengo completamente claro porque son sólo un montón de porquerías. Ya no me calienta lo mismo, ahora deseaba degeneración, un poco de distorsión, soy una mujer perturbada, vi cosas, porque lo juro he visto cosas, de esas que son tan extrañas que no es posible dejar de pensar en ellas, no es posible que cosas así sucedan… o por qué simplemente vi eso… …mi parámetro de bien está modificado, casi desapareciendo. Me gusta dar orgasmos, casi más que recibirlos… me gusta mirar la dirección desorbitada que toman los rayos de placer emitidos por los ojos de aquel que siento eso porque yo estoy recorriendo sus sesos, con estimulación… si no creo que sea por mi cuerpo. No hay una sola persona que disfrute de mis tentáculos, bueno si hay bacteria en su sangre es posible. Por eso cada vez que tengo sexo, lo inyecto con la droga que nace en mi propia mente… y así sin más sin que lo note, de la manera más asquerosamente hábil para mentir que un puritano pueda ver en mi actuar. Pah!!, lo hago adicto a la droga que sólo yo “realizo”.