
III
Suena “Porgy and Bess” y tan sólo puedo recordar…
Era la primera noche que salí a la realidad, tras amaneceres drogados, estímulos químicamente producidos, pero yo estaba bien, y completamente decidida que como ya me había convertido en una mujer trifurcada… todo estaba bien con Martín… había cumplido su sueño al poder manosear y justo pegado al tacto escurrir mi sangre y todos mis flujos intrauterinos, dijo que fue… “Maravilloso”. Es tiempo de dejar algunas cosas y tomar otras, como por ejemplo: “Ella”.
Di mis primeros pasos por aquel bar, a varios metros de distancia, entendí porque estaba dejando de soñar con Martín.
Sus tentáculos relucían de una manera distinta, y su color… no puedo siquiera decir cual era, simplemente me pareció bien, hipnotizan te, para mí, que disfrutaba de ellos tan sólo sabiendo que estaba a unos metros de mí, tan sólo, sintiendo su olor, sin si quiera mirarla. Seguí dando mis pasos, firmes y seguros, me acerqué a ella, le tendí un muy apretado, me preocupé de tocar la mayoría de sus tentáculos que me fuese posible, disimular mi deseo quizás. Siento uno de sus tentáculos deslizarse por mi pierna izquierda, con fuerza, se enrolla en mi tobillo, y en una pequeña fracción de segundo con otro aprieta fuerte mi cintura, por el lado derecho, sus flujos entran por los 3 tubos de titanio que hace muy poco me había implantado, y su olor entra violentamente por mis fosas nasales, delirantes al recibirlo. Su voz con mucha precisión según mi tercer tímpano: Mi niña… respiro hondamente, disfruto aún su abrazo…sueño, delirio y forcejeo con la decencia.
Trinidad, feliz cumpleaños… le digo, deseando esté sintiendo lo mismo que yo mientras me tenía entre sus tentáculos.
Que bueno que viniste, necesitaba que estuvieras.
Espero poder felicitarte cada año. La suelto, tomo una silla, y me siento a metros de ella, mientras los demás del lugar se me acercaban, para saber si esa noche les resultaría alguna inyección de bacteria.
Pido un jugo y me siento y sólo dejo que la gran cantidad de titanio que tengo en mi cabeza, actúe y seduzca la mayor cantidad de especies posibles.
Me muero de ganas de coger una botella de cerveza, con un tono desafiante, sexy, y brindar, embriagarme… hacer locuras no puedo quitarle los ojos de encina a Trinidad, es preciosa lo descubro a cada instante, no puedo detenerme, la mira, la recuerdo, y todo aquello que le causa tristeza pienso que puedo romperlo en dos y hacerla feliz para siempre, luego temo, y digo: ¡estúpida!, que absurdo. Le quito los ojos de encima. “Chan chan”…digo sólo para mis entrañas. “el cariño que te tengo no te lo puedo negar…
Nace luego mi ansia perversa por sentir nuevos olores, y mis placas dentales me reclaman placer extremo. Luego no aguanto tanta restricción, bastaba con privarme del alcohol.
Era la primera noche que salí a la realidad, tras amaneceres drogados, estímulos químicamente producidos, pero yo estaba bien, y completamente decidida que como ya me había convertido en una mujer trifurcada… todo estaba bien con Martín… había cumplido su sueño al poder manosear y justo pegado al tacto escurrir mi sangre y todos mis flujos intrauterinos, dijo que fue… “Maravilloso”. Es tiempo de dejar algunas cosas y tomar otras, como por ejemplo: “Ella”.
Di mis primeros pasos por aquel bar, a varios metros de distancia, entendí porque estaba dejando de soñar con Martín.
Sus tentáculos relucían de una manera distinta, y su color… no puedo siquiera decir cual era, simplemente me pareció bien, hipnotizan te, para mí, que disfrutaba de ellos tan sólo sabiendo que estaba a unos metros de mí, tan sólo, sintiendo su olor, sin si quiera mirarla. Seguí dando mis pasos, firmes y seguros, me acerqué a ella, le tendí un muy apretado, me preocupé de tocar la mayoría de sus tentáculos que me fuese posible, disimular mi deseo quizás. Siento uno de sus tentáculos deslizarse por mi pierna izquierda, con fuerza, se enrolla en mi tobillo, y en una pequeña fracción de segundo con otro aprieta fuerte mi cintura, por el lado derecho, sus flujos entran por los 3 tubos de titanio que hace muy poco me había implantado, y su olor entra violentamente por mis fosas nasales, delirantes al recibirlo. Su voz con mucha precisión según mi tercer tímpano: Mi niña… respiro hondamente, disfruto aún su abrazo…sueño, delirio y forcejeo con la decencia.
Trinidad, feliz cumpleaños… le digo, deseando esté sintiendo lo mismo que yo mientras me tenía entre sus tentáculos.
Que bueno que viniste, necesitaba que estuvieras.
Espero poder felicitarte cada año. La suelto, tomo una silla, y me siento a metros de ella, mientras los demás del lugar se me acercaban, para saber si esa noche les resultaría alguna inyección de bacteria.
Pido un jugo y me siento y sólo dejo que la gran cantidad de titanio que tengo en mi cabeza, actúe y seduzca la mayor cantidad de especies posibles.
Me muero de ganas de coger una botella de cerveza, con un tono desafiante, sexy, y brindar, embriagarme… hacer locuras no puedo quitarle los ojos de encina a Trinidad, es preciosa lo descubro a cada instante, no puedo detenerme, la mira, la recuerdo, y todo aquello que le causa tristeza pienso que puedo romperlo en dos y hacerla feliz para siempre, luego temo, y digo: ¡estúpida!, que absurdo. Le quito los ojos de encima. “Chan chan”…digo sólo para mis entrañas. “el cariño que te tengo no te lo puedo negar…
Nace luego mi ansia perversa por sentir nuevos olores, y mis placas dentales me reclaman placer extremo. Luego no aguanto tanta restricción, bastaba con privarme del alcohol.