
Justo cuando me sentía más libre y soberana de mis acciones... logro ver reflejos de mí en aquel gigantesco espejo, aquel espejo que cubre todo, completamente todo mi actuar.
Estoy absolutamente envuelta por los tentáculos posesivos y despótas de la costumbre, del autoconvencimiento de que el mundo es demasiado grande para estar en soledad, no importa cuanto debas adaptarte, es necesario muy necesario estar con alguien. Es preciso pagar en estrictas cuotas a cada segundo, la tolerancia. Se requiere de modificar cada día de manera "creativa", la rutina. Necesariamente hay que adquirir deudas, con la paciencia... con la más divina de todas.
...todo se alteró, ahora me enfrento a cambiar mis costumbres, la vuelta de mis pesadillas ya no es la misma, ahora sólo despierto paa seguir temiendo... fue entonces cuando comencé a coleccionar fracciones de cuerpo humano, los congelaba, los mantenía así por bastante tiempo en mi cocina... pero sólo de aquellos cuerpos que a veces extraño, decidí que no me correspondía simplemente extrañar a ningún cuerpo. Debía tenerlos para mí, sólo para mí, donde sólo yo sepa donde están...
César fue el primer hombre que elegí para mutilar. Fue él único en tener el privilegio de haber recibido la más ingeniosa de mis mutilaciones, era la primera vez que lo hacía... me sobraba energía y creatividad.
En preciosos cuadrados fragmenté todo su torax, sus entrañas... las congelé en hermosas cubetas con forma tridimensional, y luego las puse en la puerta de mi refrigerador. Cada vez abro la puerta de este, veo las entrañas de César, como uno de los más preciosos de mis trofeos.
César... César me gustas más así... luchando con lo putrefacto de tu destino... y del mio ( sé que poseo una enorme sonrisa en este preciso instante).