domingo, 14 de octubre de 2007

n a v e s p a c i a l



Yo una vez, estuve en una

¿Enserio?, por qué?

Me operé, pero me da un poco de verguenza hablar de eso ahora.

Bueno como quieras, pero cuentame como era la nave

Tuve que hacer 12 horas de ayuno, y tuve que internarme en la clínica cuatro horas antes de la operación.

Me pesaron, me pusieron la vía, y luego me hicieron esperar un largo rato. Fue una espera ansiosa, con miedo, silenciosa, todo lo que sentí lo reservaré para mí... pero fue silenciosa. De pronto se abren las dos puertas de la habitación, entra Mariela y Beatriz, Mariela manejaba una silla de ruedas, con ruedas de goma color rojo, y sobre ella venía todo el vestuario para subir a ser operada en la nave.

Llegó la hora me dice Beatriz

se acercaron a mí y comenzaron a desvestirme, luego abrieron el atuendo que me correspondía.

Listo, dice Mariela, ahora despacito, sientate en la silla.

La clínica resultó ser más grande de lo que pensaba, fue un camino hasta la nave... como explicarlo...bacteriano, lleno de sin sentidos, cosas que no tenían por qué suceder, escuché cosas que simplemente no debía escuchar. Temblaba, imaginaba lo peor, sentía nauseas, vértigo, ansiedad, muchísima desesperación.

Luego Mariela se detiene y me dice ya, aquí tienes que entrar caminando, lentito y te acuestas en esa cama que está al centro de la sala.

Me levanté de la silla y abrí la puerta, entré en un lugar completamente sicodélico, con las paredes rojas, habían instrumentos quirurgicos enormes, y tan sólo imaginar que tipo de operación a un cuerpo humano, me daba escalofríos, era circular, la habitación era circular y mientras me acercaba al centro, hacia la cama, miré el reloj eran las ocho de la noche en punto, hora de la operación, que puntuales, pensé.

Estuve unos eternos cuarenta minutos esperando, y observando el lugar y el miedo me acosaba cada vez más violentamente. Hasta que una luz sobre unos lentes y unos ojos bien azules, con una máscara, que cubría incluso sus labios, dice

Quién está aquí? ¿a quién le vamos a hacer un tajo?

las cosas que dice el doctor, dijo la voz de una mujer.

¿Cuántas horas de vuelo doctor?, dijo un hombre que se sentaba frente a un tablero bien grande con muchos botones y palancas y pantallitas de colores... y todo eso

Cuatro, dice el doctor.

Yo sufro, lo encuentro larguísimo, siento temor, se me paran los pelos. Todos sueltan una carcajada.

Una no más.

Ahora vas a sentir un poquito de sueño. ¿ Cuántos años tienes?...

yo soy una bebé, no importan mis años ,contesté

Estudias?

Sí, pero también trabajo.

Eh, doctor aún está despierta

El doctor se acercó a mí, "lola" eres adicta a... alguna cosa?

Yo sentí miedo de mentir, y si calculaban mal algo?...si despertaba en medio de la operación?, así que dije la verdad.

A veces me inyecto bacteria, pero últimamente, lo hago menos.

500 más.

Sentí como una explosión en la plata de mis pies, y luego esa misma explosión sube por todo mi cuerpo, hasta llegar a los ojos y dar una vuelta por toda la cilueta de ellos, hasta cerrar mis ojos, súbitamente, como si te desenchufaras.

Luego abrí mis ojos y me dolía muchísimo la garganta, el doctor se acerca se saca la mascarilla y me dice

Eso era todo, salió todo bien.

....

Pero igual mentiste, te inyectas todos los días...

No mentí, después de haber estado ahí... todo es diferente ahora.