martes, 23 de diciembre de 2008

d i g m e u p

-Por eso esto no funciona

- ¿Por qué?, ¿Por qué no tengo una pala?

- Alonso, Alonso…no estoy dispuesta simplemente. No quiero desenterrarte, no quiero desenterrarnos, me costó un poco de trabajo tenernos en ese lugar…


I

Él nuevamente iba hacia allá.

El tedio de cada día superaba los momentos de agrado. El frío de cada mañana era despreciable un poco más, o no mucho menos que el último instante al entrar al reino de los sueños.

La compañía se acaba, él podía ver como todos se comenzaban a alejar, avanzando o retrocediendo…pero ya no estaban con él.

El diseño de las sonrisas ya no operaba de manera espontánea, es necesario satisfacer la necesidad de consumo, entonces unos químicos vendrán bien.

Son tantas las cosas que hace, que no lo satisface ni todo el conjunto, tampoco alguna cosa en particular.

Pero el cuerpo sabe como comportarse, ahí venía. El omnipresente desánimo, el hegemónico dolor, incluso más…absoluta conciencia de que a nadie le importa, es solo abundancia de conciencia.

Se había marchado el amor de aquí.

A unos kilómetros de su inexistente hogar, mi trifurcación no deja de exhalar en forma de bacterias, una de ellas repara en decirme que es d i s e c a t x , quien quiere escucharte.


II

-No puedo creer que me llamaras en ese momento, sentí un poco de euforia… yo clamaba por un movimiento tentacular que manoseara mis emociones, aunque bien sé que no durará…solo necesitaba aparcar el dolor un poco

-¿no ha sido siempre así?

-No, fue un largo tiempo deforme…inválido como para sonreír

- fue tu decisión…

Solo abracé sus modestos tentáculos…nos permitimos intentar.

Ya no suena Venus tras de mí, ya no están los otros caminando cerca de nosotros.

Es ahora la bacteria de disecatx… no sé de donde la está sacando, pero se siente bien. A veces, claro está que no es a cada momento que drogamos nuestro mundo irreal.


III

-Por qué!, ¡por qué en la espalda … porque no me dejas hacerlo

-Alonso tienes que irte, mi novio me necesita

-Él no tiene ojos, qué problema hay en que me quede aquí…haz lo que quieras con él, no es primera vez que te veré escribir

-De pronto me baja el arrepentimiento de haberte hablado sobre eso, me arrepiento quizás de algunas palabras que te regalé.