sábado, 24 de enero de 2009

a d i o s


I

“Pensándolo bien jamás pensé que pensaría así
dibujaste sobre mi todos tus amores y temores
yo solamente respondí a los tenues rayos de luna que te dibujaban
horas días semanas y la claridad no llegaba
esperar mas ya no puedo olvido en mi conciencia
conciencia de no volver
realmente esa noche en ti jamás volvió a amanecer….

La más tenebrosa imagen de mi retina aún no existía hasta ese momento, abrí mis ojos y estaba ella… la misma de los dolores estomacales, la misma que dice “poder conseguir bacteria” de otra manera que no sea conmigo.

Estaban todas las luces del departamento apagadas, pero la luz de tres velas en su habitación era suficiente para ver su misterioso gesto al leer a Rimbaud, deteniéndose para mirarme mientras dormía.

Sentí extrañeza y una suerte de intriga por la acción de ella, nuevamente no entendía que mierda estaba haciendo.

La observé detenidamente, llevaba puesta muy poca ropa, y mientras manoseaba mis pies con sus nuevos tentáculos, al menos para mí, notó mi insolente observación. Comenzó a desnudarse, yo inmóvil, algo dormida, no entendía muy bien lo que estaba sucediendo, hasta donde sabía esta mujer no quería absolutamente nada con mujeres, menos como una como yo.

Tomó un lápiz labial y comenzó a tirar rayas sobre su brazo izquierdo, continuó con su estómago.

Yo pensaba en que justamente los días anteriores había notado que quizás ella quería succionar la bacteria que hay en mis ventosas, llevaba tres noches durmiendo en su cama y justo cuando empecé a pensar en las intenciones de ella, notaba que era tan poco importante para mí que comenzaba por sentir mi cansancio y dormía en cosa de segundos. Era un pulpo tan poco interesante para, sin embargo, ahí estaba, convenciéndome de que estaba dormida, para disfrutar entonces del deseo ajeno y luego al despertar hacer como que nada hubiese pasado.

II


Se acercó lo más que pudo a mi cuerpo, tanto que los tentáculos estuvieron demás en ese momento, hubiese bastado un indigno cuerpo sin forma, para poder disfrutar realmente de sus entrañas como ella quería que yo hiciera.

No fue tan agradable en ese momento, tengo muchos reparos de cómo ella me besaba.

De pronto me encontraba ahí entre su cuerpo y las sábanas juzgando en vez de disfrutando de el nuevo sabor que a mis labios llegaban una bacteriana noche como esa.

Ella me desvestía, yo no tenía ninguna prisa, estaba incluso no muy motivada con el evento, tenía más ganas de dormir que de manosear su cuerpo, que hasta ese momento no había apreciado realmente.

Estar sin ropa me hizo despertar un poco, cogí el lápiz labial que estaba junto a mis piernas, rallé su cara, su sonrisa se hizo evidente entonces.

Ella comenzó a escuchar mis deseos y sus besos no hicieron más que agradarme ese momento, mis placas aún no se movían pero mis ganas de penetrar cada uno de mis tentáculos ya me estaba invadiendo.

Me entregué a la vertiginosa lucha entre la ansiedad y la calma, despacio que no desaparezca aún el momento de ahogarla en bacterias.

Se unieron las risas de placer, el gemido espontáneo, el silencio inevitable.

Fueron horas de tacto bacterianoide, acordes sabrosos, mitigados por la forma de nuestros cuerpos.



III


Las velas dejaron de existir, una alarma en la calle comenzó a sonar, llegaron las otras personas que viven en el departamento.

Ella rápidamente se levantó de la cama y comenzó a vestirse, mientras me decía que le gustaron mucho las fotografías que le tomé.

Comencé a sentir frío, me vestí y solo quería salir a caminar.

Sonó mi teléfono, Gaspar morirá en pocas horas, aún puedo llegar hasta su casa y dar un paseo en bote, quizás si permito que me inyecte en la espalda podrá volver cada vez que quiera enredarse con mis extremidades.

La maleta estaba a los pies de la cama, ella les decía a las personas que llegaron si acaso lo traían, que era mejor ponerlo inmediatamente en el refrigerador. Pasado un par de horas se comenzaría a descomponer si no.

Cerré la maleta y ella me pregunta con viveza

-por qué?

-Porque me vuelven loca los pulpos.



Adios Gaspar

4 comentarios:

Unknown dijo...

somos ahora dos.
Adios L

Victor Alonso Aguirre dijo...

no sé que decir...
me dio mucha pena leer esto.

emi, está hermoso.
el solo quería navegar

Tereza dijo...

Estoy en shock....
aunque comprendo bastante menos que ustedes lo que pasó.
El carrete bacteriano fue gracias a él.
Gaspar es, no le digamos adios

Ámbar dijo...

Domingo 25 de Enero,2009
08:00 AM
Alameda con Av. España.
Llevar traje de baño, bacteria, los instrumentos.
Nos vamos a navegar con Gaspar.
Puntualidad por favor