jueves, 12 de marzo de 2009

I

Bacteria, amada mía ya nada es igual.
No es por nada que he estado tanto tiempo sin tocarte, ya sabes tu prolongación a la realidad que no son más que teclas…ya no quiero seguir aquí.

Ha pasado algo que mis tentáculos ya no se comportan igual, o ya no quieren lo mismo en verdad no lo tengo muy claro. Pero me aburrí de satisfacer a mis placas e ignorar lo que pasa con lo que llaman sentimientos.
Aparecen en mí deseos de afecto y es raro porque no es poco tiempo el que llevo deseando no tenerlos.

Fue un poco duro comprender que cada uno de mis encuentros bacterianos no hace más que alejarme de lo que estoy comenzando a desear. Prefiero un te quiero vertiginoso, de esos que te hacen sentir que caes bajo tu propia voluntad, que una aclaración de no exclusividad de afecto y/o deseo, enmarcando en mi pared un título de amor liberal.

Comencé a pedir, por ella. Una persona que posea tentáculos tan virtuosos como los de cualquier pulpo bacteriano, pero que se enreden sólo con los míos.
Cambié mi elección de vestir los tentáculos en media noche para ir hasta el imaginario hogar por mis “asuntos que atender”, por dormir sin ropa toda una noche y despertar cuando ya es muy tarde para hacer todo lo que tengo que hacer.


II

Y tal como aparecen de pronto los ingeniosos chistes en cualquier situación, apareció F para llenar mi momento con algo de gratitud.
Como si conociera todo lo que te cuento, hace todo como a mi me gusta, a simple vista claro… no me he impregnado de sus ventosas como para hablar con más propiedad.
Pero no puedo callar que cada facción de su rostro tiene un hermoso término, un precioso comienzo.
Los reflejos violetas recaen en los hermosos ángulos de su rostro…mirando hacia alguna parte, camina suavemente, como se mueve un elegante tentáculo.
Su vos tiene un tono que a instantes mis oídos violentados de vulgaridad no pueden oír, es ahí cuando sonríe hermosamente…dice que la pone nerviosa cuando miro así, pero yo me pierdo en esa actitud de observar, no puedo evitarlo F.

Estábamos bailando en un lugar donde la música que sonaba fuerte, fue compuesta para presionar contra tu cuerpo los tentáculos que desees en ti esa noche. A momentos ella se acercaba más a mí cuerpo que se movía casi a la orden de la bacteria, yo respiraba fuerte donde su ropa no existía para que pudiese sentir lo que había dentro de mí. G que andaba con nosotras se fue a bailar a otro lugar. F acercó su nariz a mi cuello y mis labios arrebataron los de F una y otra vez.

III

Llegamos a dormir a mi casa, y todo el resto de mi historia es algo que no tiene nada que ver contigo, no sabrás lo que pasó porque es primera vez que me sucede.
He decidido que es aquí donde quiero estar ahora, y voy a esperar paciente el momento en que ya habré olvidado lo que es vivir con tentáculos que se mueven a veces sin consultar mi deseo.